Dos informes del Instituto de Desarrollo Social Argentino (Idesa) revelan la alta preponderancia del empleo público sobre el empleo privado en los centros urbanos del país: 1 de cada 4 jefes de hogar es asalariado privado formal, y el empleo público ha crecido 5 veces más que la población.
Si bien se han registrado avances en materia de crecimiento del empleo, el sector privado todavía padece una limitada capacidad para brindar puestos de trabajo de calidad. Una primera consecuencia es que un elevado número de hogares depende directamente de la renta estatal o de los ingresos generados en la informalidad, frecuentemente complementados con programas asistenciales.
Empleo y población
Entre los años 1997 y 2011, la cantidad de empleados en el sector público nacional pasó de 720 mil a 1,5 millones, es decir una tasa de crecimiento promedio de 5% por año.
En el mismo período, la población total del país creció a razón del 1% anual. La tendencia a largo plazo es que el empleo público crece 5 veces más que la población total.
2001-2011
Entre 2001, año de la debacle financiera, y 2011, se ha afirmado un fuerte crecimiento del empleo asalariado formal en el sector privado. De 3 millones y medio de puestos de trabajo, cifra piso durante la crisis de 2001-2002, se ha alcanzado un total de 6 millones de empleos asalariados en 2011. Sin embargo, actualmente las cifras vuelven a mostrar una desaceleración con respecto al período 2002-2011.
El incremento del empleo privado formal se debió a que el salario real había quedado muy deprimido con la megadevaluación del año 2002 y al crecimiento sostenido de la actividad económica durante toda la década, gracias a la bonanza económica internacional.
Jefes de familia
La Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la cual contiene información correspondiente a los 31 aglomerados urbanos más grandes del país, muestra que en el año 2011 se identificaron casi 8 millones de hogares urbanos que pueden ser agrupados según la inserción laboral de sus jefes de familia:
1,9 millones de hogares (25%) tienen como jefe de familia a un trabajador que ocupa un puesto como asalariado formal en el sector privado.
Otros 3,2 millones de hogares (41%) tienen como jefe de familia a un asalariado informal privado, un no asalariado, un desempleado o un inactivo no jubilado.
Los restantes 2,7 millones de hogares (34%) tienen como jefe de familia a un empleado público o a un jubilado.
Estos datos muestran que la gran mayoría de los hogares tiene como principal fuente de ingresos a un trabajador informal, un no asalariado, un empleado público o a un jubilado. En un marcado contraste, aparece que apenas 1 de cada 4 hogares tiene como jefe de familia a un asalariado registrado en el sector privado.
Si bien en las familias hay segundos generadores de ingresos –cónyuges e hijos en edad de trabajar–, en general, el tipo de inserción laboral de estos miembros familiares es muy similar al de los jefes de hogar.
Sólo un cuarto de los cónyuges e hijos mayores que generan ingresos lo hace a través de un empleo asalariado formal en el sector privado. El resto es un trabajador informal, un no asalariado, un desempleado, o bien, un empleado público o un jubilado que depende directamente del Estado.
ElEsquiu



